Imprimir

LA NO VIOLENCIA Y EL CUIDADO DE NUESTRA CASA COMÚNchony luisa JPIC
El tema de la reunión de febrero de los Promotores JPIC de lengua española y portuguesa fue “La no violencia y el cuidado de nuestra casa común”.
Carmen Elisa Bandeo, SSpS y Filomena Mecabo, CIC Un panel solar de 200 W sobre la casa, con una bombilla. participaron en el encuentro con una reflexión sobre la interrelación entre la creación y la persona humana. A partir de la Escritura, la Hna. Filomena invitó a los participantes a tomar conciencia de cómo el Creador manifiesta a la humanidad su amor eterno con el don de la tierra. “El cuidado de la tierra, dijo, se basa en el
presupuesto del cuidado de la persona humana y de sus relaciones. Viene de lo profundo de nuestro ser. Es ahí donde comienza la fuerza de la transformación, que nos coloca en un proceso de contemplación, cuidado, ternura, compasión”.
La reflexión de la Hna. Carmen se basó sobre el discurso sobre desarrollo sostenible y globalización que el Presidente del Uruguay, José Mujica, pronunció en 2012 durante la vigésima Conferencia de las Partes (COP 20) en Río de Janeiro. Había centrado la atención en cómo el modelo actual de la economía de mercado lleva a la raza humana a destruir la naturaleza y, con ella, a nosotros mismos. El Presidente Mujica invitaba a los líderes mundiales a asumir la responsabilidad de cambiar este tipo de economía.
La segunda reflexión, presentada por la Hna. Filomena, se refirió a la relación que el pueblo indígena Yanomami mantiene con la naturaleza, que es básicamente de comunión. Es un pueblo que vive solidariamente, sin que nadie monopolice las tierras, los bosques, las aguas y ninguna otra cosa. Su relación con la naturaleza es sumamente importante; un tesoro al que dan mucho valor. Podríamos decir que hoy la relación del ser humano con la naturaleza tiene una importancia especial, y que el abuso de la naturaleza es una violencia contra esta interrelación.
El debate posterior fue muy rico y se centró en dos preguntas: ¿Qué nos hace sufrir hoy? Y, ¿qué nos hace sufrir como personas consagradas? Las reflexiones compartidas por los participantes sirvieron para profundizar el compromiso de los religiosos/as ante situaciones dolorosas: Solidaridad es otro nombre para el cuidado de nuestra casa común, que forma parte de nuestro voto de pobreza; es una lástima que continuemos usando palabras
que no afectan a nuestro estilo de vida diario.
Falta un compromiso a fondo de cambiar nuestra vida real; seguimos atrapados por el consumismo—tenemos mucho, pero nunca estamos contentos ni satisfechos. Falta una compasión auténtica por los pobres, los marginados, los que son víctimas de estructuras injustas; falta una dedicación a la gente a la que nos hemos consagrado. La corrupción política duele; también duelen las multinacionales que medran explotando a los pobres; la violencia y las guerras crean una cadena interminable de sufrimientos a las personas vulnerables.
La domesticación de la vida religiosa también duele: cuando, por indiferencia, las personas consagradas no logran vivir lo que Jesús les invita a vivir.
Necesitamos una voz profética y una visión mística.
Recursos: YouTube video—https://youtu.be/jgn2Dvm4nV4.
Foto: Ascension Redondo, Maria Luisa Garcia both Claretian Missionary  Sisters y Maria Yaneth Moreno, SDS. Mesa trasera: Carmen Elisa Bandeo, SSpS y Maria Filomena Mecabo, CIC.