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SITOEste tiempo de cuaresma nos brinda una vez más la oportunidad de centrar nuestra vida en el gran Misterio de la muerte y resurrección de Cristo, con una mirada siempre nueva y creativa.

Detenernos en este gesto de amor, llevado hasta sus últimas consecuencias, nos lleva a sentir compasión por el otro, descubriendo el rostro sufriente de Jesús presente “en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría”. (cf. Mensaje de Papa Francisco para la Cuaresma 2020)

Con amor libre y generoso sigamos dando pasos en el camino de conversión; un camino siempre diferente, porque en la fe y en el amor nunca hay riesgo de repetición.