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El 17 de enero celebramos el recuerdo de María Antonia París, mujer autentica, agradecida y de enorme sensibilidad materna.

Ella intuyendo sus dones y cualidades, sus límites y su pobreza, su generosidad y fortaleza, pudo ofrecerse en disponibilidad para que Dios obrara en ella prodigios, vacía de toda pretensión. Y su fecundidad es tan grande en Dios que puede atravesar mares y límites personales generando un encuentro con otras culturas.

La acogida del Don de Dios, en María Antonia, es una constante en su vida, como lo es también, la total donación de sí misma. Ella, apoyada en Dios y no en sus fuerzas, ni en los poderes humanos, despliega su ser maternal en el seguimiento de Jesús, imitando a los Apóstoles, con un profundo sentido de iglesia y comprometida radicalmente en renovarla.

Esta misión apostólica no tiene fronteras, ni geográficas, ni sociales, se inspira en la misma misión apostólica de Jesús. Con una actitud permanente de obediencia y disponibilidad, apertura y sobre todo audacia para dejarse sorprender por Dios mismo, en cada camino misionero.

Feliz Día a todas y a todos los que con nosotras comparten día a día nuestra misión!

                                     17GennaioMadreParis min