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AnParis2

Empezamos hoy el triduo de nuestra Madre Fundadora. En estos días nos unimos como familia religiosa, recordando que estamos llamadas a ser: mujeres alegres, sencillas, abiertas a todos sin distinción, viviendo el carisma de anunciar el evangelio; comunidades misioneras “en salida”, acogedoras, familiares, que fomentan la construcción de la fraternidad en un mundo dividido; cuerpo apostólico con identidad claretiana, en adaptación constante a los signos de los tiempos, en misión universal.

Todas disfrutemos de este tiempo de reencuentro con Nuestra Madre Fundadora, que sus actitudes de discernimiento, sus criterios evangélicos y su búsqueda intensa de la voluntad de Dios nos inspire a vivir en actitud de fe y nos haga fecundas en la entrega cotidiana y sabias para hacernos fácil el camino trabajando con otras y otros.