Ayer, tuvimos la gran bendición de visitar Asís. Fuimos a la Porciúncula donde San Francisco entendió su vocación y fundó la Orden de los Frailes Menores en 1209 y donde Santa Clara ofreció su vida en consagración. ¡Qué gran inspiración esto fue en nuestro camino vocacional! También, visitamos la Basílica de Santa Clara. Rezamos delante del cuerpo de Santa Clara y del crucifijo original de San Damián que le habló a Francisco. Después de esto fuimos a la casa natal de Francisco Chiesa Nuova, y a la Catedral de San Rufino donde Francisco y Clara fueron bautizados y a la plaza donde Francisco renunció a las posesiones de su familia para seguir a Jesús radicalmente.

Más adelante, continuamos nuestro peregrinaje en una hermosa montaña (el monte Subiaco) allí se encuentra el “eremo delle carceri” donde Francisco se retiraba a orar con sus frailes. La belleza que encontramos en la naturaleza de allí nos hizo conectar verdaderamente con la experiencia contemplativa de Francisco, con nosotras mismas y la presencia de Dios oculta en toda la creación. Esta experiencia nos recordó el gozo de la vida fraterna que de una manera especial estábamos disfrutando en este peregrinaje. Luego, visitamos la iglesia de San Damián que Francisco restauró y donde Santa Clara vivió y murió. Unimos nuestros corazones con el de Francisco en alabar a Dios con el cántico de las criaturas y en darnos cuenta del llamado que Dios nos hace a una paz más profunda. Finalmente, fuimos a la Basílica de Francisco donde viven los frailes conventuales. Allí pasamos un tiempo en oración delante de la tumba de Francisco orando por la fidelidad a nuestra vocación, por nuestras familias, por el mundo y la Iglesia y por nuestras hermanas Claretianas en este tiempo especial de renovación a través de los capítulos provinciales.

Después de terminar este peregrinaje, permanece en nuestros corazones el deseo profundo de ser fieles a nuestra vocación y a la manera única en la que el Señor nos invita a responder a Su llamada. Queremos unirnos a la naturaleza en tal manera que veamos a un hermano y hermana en toda la creación. Que podamos llegar a ser verdaderos instrumentos de paz así como Francisco lo hizo, sin esperar a que su entorno cambiara sino permitiendo que Dios lo transformara a él primero. Juntas con Francisco y Clara, y por intercesión de nuestros fundadores, pedimos a Dios por nuestros capítulos provinciales y por la fidelidad de nuestras hermanas a los regalos recibidos de Dios. ¡Saludos desde Roma!

                                                                                                                                      Friska, Asti, e Ivette    

 

assisi3    

Photo Albums

Volver