Con toda la Iglesia hemos entrado en el nuevo año litúrgico. Y como todos los grandes acontecimientInmaculateos comienzan con "expectativas" también nosotros abrimos nuestros corazones para experimentar de nuevo la esperanza, la confianza, la fe de Israel esperando al Mesías. A la luz de esta primera venida de Jesucristo estamos invitados a despertar, a abrir los ojos y el espíritu para descubrir Su presencia viva en nuestro medio y acogerle en cada día, viniendo a nosotros de muchas maneras.

¿Y quién viene en nuestra ayuda? María, madre de Jesús, que nos enseña a escuchar a Dios, estar preparados sin temor para abrazar el misterio de Dios, permitiéndole operar en nosotros y a través de nosotros. Sí, los nueve días en que toda la Congregación se prepara para la Fiesta de María Inmaculada, dan este tono mariano al comienzo del Adviento, sintiéndonos mano a mano con Ella, guiándonos con esperanza y disponibilidad en nuestro servicio misionero.

 

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